De defender la Patria a manejar un Uber: La ironía de los sueldos en dólares que "vuelan"
Mientras el relato oficial del Gobierno nacional insiste en pintar una Argentina de prosperidad absoluta, donde la inflación ya no es un problema y los sueldos supuestamente se triplicaron en dólares, la cruda realidad del bolsillo volvió a tapar el sol con un dedo. La última medida del Ejecutivo dejó en evidencia que, detrás de los discursos triunfalistas, a la gente no le alcanza para llegar a fin de mes.
En un giro insólito, el Ministerio de Defensa autorizó formalmente a los militares, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Armadas a buscar empleos privados fuera de su horario de servicio. La justificación técnica habla de "libertad laboral", pero la realidad es mucho más precarizada: la medida se tomó específicamente para que los uniformados puedan complementar sus ingresos trabajando en tareas de seguridad privada, reparto de delivery o como choferes en aplicaciones de transporte como Uber.
La contradicción es total y roza la burla. Por un lado, se declama un éxito económico sin precedentes; por el otro, se habilita un pluriempleo de emergencia para que quienes fueron formados y entrenados para defender los intereses estratégicos y la soberanía del país tengan que salir a repartir pizzas o hacer viajes nocturnos para poder sobrevivir.
Esta flexibilización para el personal militar no hace más que confirmar el profundo deterioro salarial que atraviesan los uniformados. La ironía de un país próspero que se desmorona cuando se apagan los micrófonos oficiales: los mismos que custodian las fronteras hoy necesitan el GPS de una aplicación para ganarle a la inflación.