EL RECLAMO EN EL "NI UNA MENOS": LA FAMILIA DE GRISELDA BLANCO DENUNCIA QUE "LA JUSTICIA NUNCA LLEGÓ"
En el marco de las movilizaciones del 3 de junio por el "Ni Una Menos", el dolor y la indignación volvieron a encenderse en la provincia de Corrientes. Al cumplirse tres años del brutal crimen de la periodista curuzucuateña Griselda Blanco, ocurrido el 20 de mayo de 2023, su entorno familiar alzó la voz para denunciar públicamente las severas falencias judiciales que rodearon el cierre de la causa, dejando un profundo vacío en el reclamo de una verdadera justicia.
El caso, que en su momento conmovió a toda la región debido a la actividad profesional de Blanco y las deudas pendientes de esclarecimiento que rodeaban su labor, concluyó mediante un polémico acuerdo legal que hoy genera un fuerte repudio. La familia expone que las autoridades a cargo de la investigación no aceptaron encuadrar el expediente bajo la figura penal de femicidio ni de homicidio agravado, un reclamo que sostuvieron firmemente desde el primer día.
Un juicio abreviado bajo la sombra de la impunidad
De acuerdo con las denuncias públicas realizadas por el círculo íntimo de la comunicadora, el imputado Darío Ricardo Alfredo Holzweissig —quien sometió a la víctima a maltrato económico, psicológico y físico de manera previa— ejecutó un plan premeditado que incluyó múltiples golpes en la cabeza, una herida de arma blanca en el cuello y el posterior estrangulamiento con un lazo en el propio domicilio de la periodista.
A pesar de la saña y de los agravantes expuestos, la defensa del acusado, la fiscalía y las autoridades judiciales sellaron el caso mediante un juicio abreviado pleno. El veredicto impuso una condena de 12 años y 6 meses de prisión bajo la carátula de "homicidio simple", una calificación sustancialmente menor que la prisión perpetua que estipula el Código Penal para los casos de femicidio.
Este 3 de junio, mientras miles de voces se unieron en las plazas para exigir el fin de la violencia de género, el nombre de Griselda Blanco se transformó en una bandera de lucha contra los acuerdos entre pasillos judiciales. Para su familia y para el periodismo de la región, la sentencia dejó sabor a impunidad y la firme convicción de que, en este caso, la justicia efectiva quedó archivada.