Fuego Amigo en la Rosada: Patricia Bullrich le suelta la mano a Adorni y la interna libertaria arde
Ya no es solo "una opereta del kirchnerismo", como repite mecánicamente el manual de crisis de la Casa Rosada. La situación patrimonial del vocero y Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha traspasado la barrera de la defensa oficial y ha provocado un sismo dentro del propio oficialismo. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha decidido jugar su propia carta, marcando una distancia que expone la fragilidad política del funcionario acorralado por la justicia.
"Empantanados" y bajo sospecha
Las recientes declaraciones de Bullrich fueron un misil directo a la línea de flotación de Adorni. Lejos de blindarlo, la ministra lo intimó públicamente a presentar su declaración jurada de bienes de manera "inmediato", advirtiendo que el Gobierno está "empantanado" por este escándalo y que no pueden darse el lujo de fallar.
"No puede quedar la sensación de que somos iguales a los que venimos a correr", sentenció Bullrich, clavando un puñal en el núcleo del relato libertario. Con esta frase, no solo cuestiona la ética de Adorni, sino que blanquea el malestar que existe en un sector del Gabinete ante las pruebas contundentes, como los 245.000 dólares en efectivo pagados al contratista del country Indio Cuá.
La encrucijada de Milei
Mientras Javier y Karina Milei intentan sostener el dique de contención —algunos dicen que por temor a un "efecto dominó" que los alcance—, la "Pato" ha dejado en claro que la lealtad tiene un límite: la transparencia. La ministra, que tiene "cuero más duro", sabe que la sociedad, asfixiada por el ajuste, no tolerará mucho tiempo más el dibujo de una mansión con piscina y cascada artificial financiada con fondos que el sueldo público no explica.
El cerco sobre Adorni se cierra, y esta vez, el disparo viene de adentro.