CRUELDAD E IMPUNIDAD: 50 PUNTOS DE SUTURA Y UNA FRACTURA DE CRÁNEO QUE SIGUEN SIN RESPUESTA JUDICIAL 🚨⚖️
El caso de Matías, el menor de 12 años brutalmente agredido durante la jornada de Viernes Santo, ha puesto de manifiesto una vez más la alarmante desconexión entre la realidad social y el accionar de la justicia. Mientras el niño intenta recuperarse de una intervención quirúrgica de urgencia por fractura de cráneo, los responsables del ataque permanecen en libertad, exponiendo un patrón de impunidad que parece repetirse de forma sistemática en toda la región.
La mecánica del horror: El ataque, que se produjo sin mediar palabra ni conflicto previo, no fue un simple altercado de calle. El menor recibió un impacto con un elemento contundente (presuntamente un cinto de piñón), lo que le provocó lesiones de una gravedad extrema que obligaron a su traslado inmediato a la capital provincial para una cirugía reconstructiva. Hoy, el cuerpo del menor habla por sí solo: 50 puntos de sutura en la cabeza son el testimonio físico de un nivel de violencia que no encuentra límites.
Una justicia reactiva e ineficiente: Resulta incomprensible desde cualquier análisis técnico y humano que, con los agresores plenamente identificados por la familia y la comunidad, no existan medidas cautelares efectivas. La justicia, lejos de actuar con la celeridad que un caso de violencia infantil amerita, parece estar atrapada en los mismos vicios burocráticos de siempre. Mientras tanto, la víctima y su familia deben convivir con el temor constante, cruzándose diariamente con quienes casi terminan con la vida del menor.
La pregunta de fondo: ¿Cuál es el criterio para que sujetos capaces de fracturarle el cráneo a un niño de 12 años sigan caminando por las calles? La falta de respuestas concretas no hace más que confirmar una triste realidad: en nuestra jurisdicción y en las vecinas, la protección a la víctima es solo un discurso, mientras que la impunidad para el agresor es la norma vigente.