CRÓNICA DE UN FINAL ANUNCIADO: LA JUSTICIA INVESTIGA LA MUERTE DE ÁNGEL BAJO LA RESPONSABILIDAD DE LA MADRE Y EL PADRASTRO
La investigación por la muerte de Ángel, de apenas 4 años, ha tomado un giro dramático en las últimas horas tras conocerse los resultados de la autopsia que confirman la existencia de lesiones internas. Mientras la Justicia reconstruye lo sucedido puertas adentro del hogar, un registro fílmico clave ha captado a la madre biológica abandonando la vivienda en un taxi con equipaje poco después del fallecimiento del menor. Esta actitud elusiva, sumada a la contundencia de las pruebas forenses que desmienten la versión inicial de una muerte natural, motivó la detención inmediata de la mujer y de su pareja.
El escenario que describe la medicina forense es devastador y contradice el relato de una supuesta "descompensación". Los traumatismos detectados en la zona craneal sitúan al entorno familiar bajo una sospecha criminal directa. El video captado por un vecino, donde se observa exclusivamente a la madre cargando bolsos y mochilas, refuerza la hipótesis de un intento de fuga en el momento más crítico. Aunque el padrastro no aparece en esa secuencia visual de la huida, su detención responde a la presunta coautoría o participación en el entorno de violencia que terminó con la vida del niño.
Lo más indignante para la sociedad es que este desenlace podría haberse evitado. Ángel ya había sido objeto de alertas por parte de su jardín de infantes y del entorno paterno, quienes denunciaban signos evidentes de maltrato y abandono. Sin embargo, hace apenas tres meses, una resolución judicial ordenó que el menor fuera entregado a su madre biológica, ignorando las señales de peligro que hoy se transformaron en una realidad irreversible. La Justicia no solo debe investigar a quienes tenían la guarda del menor, sino que debe dar respuestas sobre por qué se ignoraron los protocolos de protección que hoy podrían haber salvado una vida.