Un vecino de Esquina, Corrientes, denunció haber sufrido una presunta estafa durante la venta de una Chevrolet S10 LTZ modelo 2018, con caja automática, valuada en alrededor de 34 millones de pesos. Según su testimonio, la operación se habría acordado mediante tres cheques de pago diferido, pero el rechazo del primero generó preocupación y dio inicio a una serie de dificultades para intentar recuperar lo perdido.
Una operación basada en referencias personales
De acuerdo con el relato del damnificado, todo comenzó cuando puso a la venta su camioneta y fue contactado por Diego Torales, a quien conocía a través de su hermano, Estanislao.
El hombre sostuvo que Torales le presentó a un supuesto comprador y le transmitió referencias favorables, asegurándole que se trataba de una persona seria y con experiencia en operaciones comerciales.
La propuesta consistía en pagar aproximadamente 34 millones de pesos mediante tres cheques con vencimientos a 30, 60 y 90 días. Aunque el vendedor habría tenido algunas dudas, las garantías verbales recibidas terminaron influyendo en su decisión.
Según explicó, el acuerdo establecía que entregaría el vehículo al recibir los cheques, mientras que el título firmado quedaría pendiente hasta que los tres documentos fueran cobrados. También señaló que su esposa revisó los cheques y consideró que parecían legítimos.
El rechazo del primer cheque
La entrega de la camioneta se habría concretado en Bella Vista. Sin embargo, cuando intentaron cobrar el primer documento, el cheque fue rechazado.
A partir de ese momento, el propietario habría comenzado a buscar explicaciones sobre lo sucedido. Según su versión, el supuesto comprador dejó de responder y lo bloqueó de distintos medios de contacto.
La situación lo habría dejado sin el vehículo y sin poder concretar el cobro previsto en las condiciones originales de la operación.
Cuestionamientos al intermediario
El damnificado también apuntó contra Diego Torales por su participación en la negociación. Siempre de acuerdo con su testimonio, al pedirle explicaciones, el intermediario habría reconocido que no conocía personalmente al comprador y que había obtenido su contacto a través de otra persona.
El vendedor considera que esa explicación contradijo las referencias que, según afirmó, había recibido antes de entregar la camioneta.
No obstante, con los datos disponibles no es posible determinar la participación de cada persona ni establecer si existió una maniobra delictiva. Esas circunstancias deberán esclarecerse a partir de las pruebas y de las eventuales actuaciones judiciales.
El impacto personal de lo ocurrido
Además del perjuicio económico, el vecino describió las consecuencias emocionales que le habría provocado la situación. Aseguró que atravesó un período de profunda tristeza y depresión, marcado por la sensación de haber confiado en personas que terminaron perjudicándolo.
Según contó, ahora intenta recuperarse y seguir adelante después de una experiencia que afectó tanto su economía como su tranquilidad personal.
Qué se sabe y qué falta esclarecer
Hasta el momento, la información aportada se basa en el testimonio del damnificado. No se cuenta aquí con elementos suficientes para confirmar si existe una denuncia formal, qué medidas pudieron haberse adoptado ni si hay una investigación judicial en curso.
También permanece sin aclarar qué ocurrió con la Chevrolet S10 y si el propietario podrá recuperar el vehículo o el dinero correspondiente a la operación.
El caso constituye una advertencia para quienes realizan compraventas de automotores mediante cheques de pago diferido: las referencias personales y las garantías verbales no sustituyen la verificación de los documentos ni aseguran el cobro. Antes de entregar un vehículo, resulta prudente consultar con una entidad bancaria, documentar las condiciones acordadas y buscar asesoramiento legal.

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