El surtidor no da tregua: el combustible rompe la barrera de los 2.000 pesos y pone en jaque los precios de la góndola


El surtidor no da tregua: el combustible rompe la barrera de los 2.000 pesos y pone en jaque los precios de la góndola
Por la redacción.
La calma que se intentaba proyectar sobre la inflación de este mes se desvaneció en las pizarras de las estaciones de servicio. En una semana marcada por la tensión internacional y el reajuste interno, el precio de los combustibles volvió a subir, dejando a la nafta súper por encima de los $2.000 en la mayoría de los surtidores del país. Pero el problema no termina en el tanque de combustible; el verdadero impacto está por desembarcar en los supermercados.
Un mercado fragmentado y en alza
No hay un precio único y eso es lo primero que nota el bolsillo. Mientras que YPF intenta mantener una base que ronda los $1.998 para la súper, las petroleras privadas como Shell o Axion ya operan con valores que superan los $2.060. En el caso del gasoil premium, la brecha es todavía más marcada: mientras la estatal se mantiene cerca de los $2.140, en las pizarras privadas el litro ya se paga hasta $2.420.
Esta disparidad responde a que las empresas privadas trasladan de forma directa el costo del barril internacional, que hoy vuela por encima de los 100 dólares debido al recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente.
La "excusa" de la guerra y la realidad local
Desde el Gobierno nacional, el argumento de la guerra sirve como escudo para justificar estos saltos. Si bien es cierto que el petróleo es un "commodity" que sube para todo el mundo, no se puede ignorar que Argentina produce su propio crudo en Vaca Muerta. El dilema estratégico es que se ha optado por "dolarizar" el precio interno para atraer inversiones, lo que termina haciendo que el trabajador argentino pague el combustible a valores de crisis global, aunque el recurso salga de suelo neuquino.
Para intentar frenar una escalada mayor, el Ejecutivo lanzó la Resolución 79/2026, que permite aumentar el corte de bioetanol en las naftas. Es un parche técnico para depender menos del petróleo caro, pero el impacto en el precio final ya es un hecho consumado.
El efecto dominó: del camión al plato
Lo que más preocupa ahora es el traslado a los alimentos. En Argentina, el 90% de la mercadería se mueve por carretera, y el combustible representa un tercio de los costos logísticos. Las cámaras de transporte ya acusan un aumento en sus costos operativos cercano al 25% solo en lo que va de marzo.
Esto significa que, en cuestión de horas, las listas de precios en los mayoristas llegarán con remarcaciones preventivas. El círculo es vicioso: sube el gasoil, sube el flete y, por decantación, sube el litro de leche y el kilo de carne. La inflación, que parecía querer encontrar un techo, encuentra en el surtidor el combustible necesario para seguir encendida.


 

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