Misiones: dos mujeres murieron en 13 días y otra habría huido tras sufrir acoso por deudas

Tres situaciones ocurridas en Posadas pusieron el foco sobre los préstamos informales conocidos como “gota a gota”. En un período de 13 días, dos mujeres murieron por suicidio y una tercera habría abandonado su vivienda para refugiarse en Paraguay, en un contexto de endeudamiento, hostigamiento y amenazas que, según los testimonios difundidos, estarían vinculados con cobradores.

Los episodios se registraron entre fines de septiembre y los primeros días de octubre. De acuerdo con la información publicada, las mujeres habrían expresado a sus familiares, mediante cartas y mensajes, la desesperación que atravesaban por las deudas y las presiones recibidas.

Dos muertes en menos de dos semanas

El primer caso ocurrió el 24 de septiembre, cuando una mujer de 38 años fue encontrada sin vida en su vivienda del barrio Santa Rita de Posadas.

El segundo episodio se produjo el 7 de octubre. Una joven alertó a las autoridades después de observar que una mujer se arrojaba al arroyo Mártires desde el puente de la avenida Chacabuco y el Acceso Oeste. El cuerpo fue rescatado y el fallecimiento se confirmó en el Hospital René Favaloro. La víctima tenía 32 años y también residía en el barrio Santa Rita.

Entre ambos hechos, una mujer de 58 años habría dejado su vivienda en Villa Cabello y se habría trasladado a Paraguay. Según la información difundida, su decisión estuvo relacionada con el temor y el hostigamiento que sufría por deudas contraídas mediante este tipo de préstamos.

Aunque los testimonios mencionados relacionan las deudas y las presiones con las situaciones atravesadas, es necesario evitar conclusiones apresuradas. El suicidio es un fenómeno multicausal y cada caso requiere una evaluación particular de sus circunstancias.

Cómo funciona el sistema de préstamos “gota a gota”

La modalidad consiste en entregar dinero de manera rápida, con pocos requisitos y sin los procedimientos habituales del sistema financiero formal. Puede atraer a personas que necesitan cubrir gastos urgentes o que no encuentran acceso a otras alternativas de crédito.

Un investigador policial provincial citado en la información describió préstamos de alrededor de 100.000 pesos, con cobros diarios o semanales e intereses que podrían oscilar entre el 20% y el 30%.

Según ese testimonio, los prestamistas solicitan números telefónicos de familiares o conocidos como garantes informales. Cuando se producen atrasos, las presiones pueden extenderse a esas personas mediante llamadas, mensajes de WhatsApp y amenazas.

La rapidez con la que se entrega el dinero puede ocultar condiciones de devolución difíciles de sostener. Cuando la cobranza deriva en intimidaciones, la deuda deja de ser solamente un problema económico y puede convertirse en una situación de vulnerabilidad para el deudor y su entorno.

La usura y las posibles responsabilidades penales

El artículo 175 bis del Código Penal argentino contempla el delito de usura. La norma sanciona, bajo determinadas condiciones, a quien se aprovecha de la necesidad, ligereza o inexperiencia de otra persona para obtener intereses u otras ventajas económicas evidentemente desproporcionadas, o para exigir garantías de carácter extorsivo.

La disposición prevé sanciones más elevadas cuando la actividad es desarrollada de manera profesional o habitual por prestamistas o comisionistas usurarios.

Si durante una investigación aparecen indicios de amenazas, extorsión u otros delitos, las autoridades pueden analizar esas conductas de manera específica. La existencia de una modalidad de préstamo irregular no demuestra por sí sola que todos los delitos mencionados estén presentes en cada caso: las responsabilidades deben establecerse a partir de pruebas y actuaciones judiciales.

Deudas, amenazas y personas en situación de vulnerabilidad

Uno de los aspectos más preocupantes de esta modalidad es la posibilidad de que las presiones por el pago alcancen a familiares, conocidos y otras personas del entorno de quien solicitó el dinero.

Quienes atraviesan dificultades económicas pueden recurrir a préstamos informales por necesidad, sin dimensionar las condiciones de devolución o las consecuencias de un atraso. Si a esa situación se suman amenazas y hostigamiento, la posibilidad de salir de la deuda puede volverse todavía más difícil.

La problemática requiere investigar las denuncias, identificar a quienes pudieran estar detrás de las prácticas ilegales y brindar protección a las personas que sufran intimidaciones. También es importante que quienes se encuentren en una situación de riesgo puedan acceder a asistencia jurídica, económica y psicológica.

La necesidad de respuestas y prevención

Los tres casos descriptos plantean interrogantes sobre el alcance de los préstamos “gota a gota” y las medidas necesarias para prevenir nuevas situaciones de violencia y vulnerabilidad.

Es necesario esclarecer las circunstancias de cada episodio, determinar si existieron amenazas u otros delitos y establecer las responsabilidades que pudieran corresponder. También resulta fundamental mejorar la detección de estas prácticas y garantizar que las personas afectadas puedan pedir ayuda sin temor a represalias.

La información disponible expone una señal de alerta sobre una modalidad de crédito informal que puede agravar las dificultades de quienes ya atraviesan una situación económica delicada. La investigación de los hechos y la protección de las posibles víctimas serán centrales para establecer qué ocurrió en cada caso.


 

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