IMPUTARON A MAGALÍ POR SUPUESTO INCENDIO DOLOSO Y TENENCIA ILEGÍTIMA DE ARMA (QUÉ RÁPIDA QUE ES LA JUSTICIA CUANDO LE TOCAN A LOS SUYOS)
Resulta interesante ver la velocidad en que se mueve la justicia cuando se involucra a personas que pertenecen al ámbito judicial, tal como se evidenció en la reciente audiencia de formalización de la imputación contra Magalí Lahargue. En dicho procedimiento, la justicia le notificó de su situación legal por los supuestos delitos de incendio doloso y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil, tras un allanamiento donde la mujer estuvo demorada y hoy se encuentra en libertad, en el marco de una investigación por el hecho ocurrido el pasado 6 de septiembre en calle Brasil al 700 contra un vehículo Fiat Cronos.
Sin embargo, resulta inevitable reflexionar sobre cómo se puede entender esta notable celeridad al contrastarla con lo que sucede en el caso de Mauro Báez Martelli, donde a pesar de estar dadas todas las condiciones técnicas y procesales para ir a juicio oral, la causa permanece estancada sin que ocurran avances significativos, una situación que contrasta fuertemente con la rigurosidad aplicada a otros expedientes donde por meros tecnicismos se ha evitado imputar a las otras tres personas que circulaban en el vehículo durante el accidente.
A esta evidente disparidad se suma el caso de Ferreyra Garateguy, el cual duerme el sueño de los justos a pesar de contar con un sólido caudal probatorio compuesto por videos, capturas y testimonios directos que constatan los hechos. Queda así planteada la incógnita institucional sobre las razones que explican este trato preferencial y la notable diferencia de tiempos procesales cuando el sistema judicial actúa frente a su propio ámbito en comparación con la respuesta que recibe el ciudadano común.